Estrategias Esenciales para Abordar la Gastroenteritis y Evitar la Deshidratación

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La gastroenteritis vírica es una dolencia habitual, particularmente durante los meses fríos, que afecta a individuos de cualquier edad, si bien es más prevalente y preocupante en menores de cinco años y en personas mayores. Se caracteriza por la inflamación estomacal, usualmente originada por ciertos virus, lo que interfiere con la capacidad del intestino para gestionar el equilibrio de sales y agua, manifestándose con síntomas como diarrea, vómitos, fiebre o dolor abdominal.

Recomendaciones Clave para Manejar la Gastroenteritis

El 3 de febrero de 2026, Cinfa, una reconocida entidad farmacéutica, publicó una serie de orientaciones vitales para enfrentar la gastroenteritis. El doctor Julio Maset, médico de Cinfa, enfatizó la deshidratación como la principal preocupación, especialmente en los grupos más vulnerables, debido a la dificultad para retener alimentos y líquidos. Entre los indicadores de deshidratación se incluyen sequedad bucal, ausencia de lágrimas durante el llanto, ojos hundidos y disminución de la diuresis.

Esta condición es altamente contagiosa, transmitiéndose el virus a través de las heces y el vómito, y puede propagarse desde antes de la aparición de los síntomas hasta varios días después de la recuperación. El norovirus es uno de los agentes causales más frecuentes, difundiéndose por la ingestión de alimentos o bebidas contaminadas, el uso compartido de utensilios o alimentos con personas enfermas, o al tocar superficies infectadas y luego llevarse las manos a la boca.

El Dr. Maset insistió en la necesidad de mantener una higiene rigurosa, haciendo hincapié en el lavado frecuente de manos con agua y jabón, y en la desinfección de superficies tras episodios de diarrea o vómitos.

La gastroenteritis generalmente se resuelve en un período de uno a tres días con una hidratación adecuada. Durante la fase aguda, es común la intolerancia a la ingesta de alimentos. El objetivo principal del tratamiento es prevenir la deshidratación, reponiendo las sales y minerales perdidos. Para ello, se recomienda el uso de sueros de rehidratación oral disponibles en farmacias, que contienen glucosa y sodio, a diferencia de los refrescos o bebidas isotónicas deportivas, cuyas composiciones no son adecuadas para esta situación.

Para asegurar una mejor absorción y evitar el vómito, los líquidos deben consumirse lentamente, a pequeños sorbos, cada 15 o 30 minutos. En el caso de los niños, es fundamental no forzarlos y ofrecerles líquidos solo cuando tengan sed, en cantidades muy pequeñas y utilizando una cucharilla. En lactantes, la alimentación materna no debe suspenderse, y es imprescindible consultar a un pediatra.

El Dr. Maset aconsejó consumir alimentos suaves de la dieta normal y evitar aquellos con alto contenido de azúcares o grasas. Los médicos pueden recetar analgésicos para el dolor y la fiebre, y antieméticos para las náuseas y vómitos. Los antidiarreicos y antibióticos no son efectivos contra las infecciones virales y, de hecho, pueden empeorar la diarrea.

Cinfa ha delineado diez consejos esenciales para el manejo de la gastroenteritis: priorizar la rehidratación con soluciones orales, reintroducir gradualmente la dieta habitual evitando grasas y azúcares, mantener una higiene de manos estricta, manipular y conservar alimentos adecuadamente, limpiar a fondo la cocina, evitar antibióticos si la causa es viral, no usar antidiarreicos sin consultar a un médico, considerar probióticos, estar alerta a los signos de deshidratación y buscar atención médica si los síntomas persisten o empeoran.

Como periodista, la información proporcionada por Cinfa y el Dr. Maset destaca la importancia de la educación pública sobre enfermedades comunes pero potencialmente peligrosas como la gastroenteritis. La claridad en los consejos, especialmente la distinción entre hidratación con sueros y otras bebidas, así como la advertencia sobre el uso indebido de antibióticos y antidiarreicos, es crucial. Esta noticia nos enseña que, en muchas ocasiones, el conocimiento básico y la prevención a través de la higiene pueden ser nuestras mejores herramientas. La deshidratación, un riesgo silencioso pero grave, es un recordatorio constante de la fragilidad del equilibrio interno de nuestro cuerpo y la necesidad de una respuesta informada y cuidadosa ante las enfermedades.

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