La rutina matutina de las figuras públicas a menudo se convierte en un espejo de las últimas tendencias en bienestar y cuidado personal. Recientemente, Paula Echevarría ha captado la atención al mostrar en redes sociales un desayuno que, aunque en apariencia sencillo –tostadas con jamón, café con leche y zumo–, venía acompañado de un plato con 13 pastillas de suplementos. Este gesto ha generado un considerable interés sobre los complementos que la actriz incorpora a su dieta, los cuales se intuye que incluyen esenciales como el omega 3, el colágeno, el magnesio y las vitaminas del grupo B. Ante esta curiosidad, una especialista en farmacia ha ofrecido su perspectiva sobre la relevancia de estos suplementos para las personas que superan la cuarta década de vida.
A partir de los 40 años, el cuerpo experimenta una serie de transformaciones fisiológicas progresivas que impactan la regulación hormonal, la asimilación de nutrientes clave y la capacidad de mantener la masa muscular y ósea. En este contexto, la suplementación se presenta como una estrategia de apoyo, siempre y cuando se integre dentro de un enfoque integral de salud y se ajuste a las necesidades individuales. Marta Garrido, farmacéutica de Atida Mifarma, enfatiza que no existe una solución única para todos, ya que las necesidades nutricionales varían significativamente según factores como la alimentación, el estilo de vida, el nivel de actividad física y la exposición solar. Por ello, la elección de suplementos debe ser personalizada, destacando la importancia de la vitamina D, cuyos niveles tienden a disminuir con la edad y es crucial para la salud ósea, muscular e inmunológica. Además, los ácidos grasos omega 3 (EPA y DHA) son fundamentales para la salud cardiovascular y la regulación de la inflamación, mientras que el magnesio contribuye a la energía, la función muscular y el descanso, siendo un aliado para quienes llevan un ritmo de vida exigente. Las vitaminas del grupo B, en particular la B12 y la B6, también requieren atención, ya que su absorción puede reducirse con el tiempo, afectando el metabolismo energético y el sistema neurológico.
Más allá de los suplementos básicos, existen otros complementos como el colágeno para el cuidado articular, la coenzima Q10 para el soporte energético y los probióticos para la salud digestiva, que pueden ser beneficiosos en circunstancias específicas. Sin embargo, la farmacéutica Garrido subraya que estos deben ser siempre un complemento y nunca un sustituto de una dieta equilibrada. La clave de su eficacia radica en la constancia y en seguir las indicaciones adecuadas de uso, considerando que algunos se absorben mejor con las comidas y otros pueden distribuirse a lo largo del día. Además, es fundamental tener en cuenta el historial médico, la medicación habitual y los cambios en el estilo de vida de cada persona para ajustar la suplementación de manera flexible y efectiva. En resumen, a partir de los 40, la meta no es simplemente consumir más suplementos, sino seleccionar aquellos que realmente aporten valor y se integren armoniosamente en un estilo de vida que priorice la alimentación adecuada, el ejercicio regular y un descanso reparador.
La adopción consciente de suplementos, guiada por el conocimiento y la orientación profesional, puede ser un pilar fundamental para mantener y potenciar la salud a lo largo de las distintas etapas de la vida. Al igual que Paula Echevarría, al buscar el equilibrio y el bienestar, cada individuo puede encontrar en la suplementación una herramienta valiosa que, lejos de ser una moda pasajera, representa un compromiso activo con una vida plena y saludable.