Ante la inminencia de fenómenos meteorológicos adversos como nevadas y heladas, es crucial adoptar precauciones especiales para evitar accidentes. La Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF) ha resaltado la importancia de prevenir caídas por resbalones, proponiendo una curiosa pero efectiva estrategia: la "marcha del pingüino". Esta técnica, basada en principios biomecánicos, busca aumentar la estabilidad al caminar sobre superficies peligrosas. Se recomienda no llevar las manos en los bolsillos, dar pasos cortos, apoyar la planta completa del pie y mantener el tronco ligeramente inclinado hacia adelante. Estas acciones ayudan a desplazar el centro de gravedad, mejorando el equilibrio y reduciendo significativamente el riesgo de caídas. Es vital prestar atención a las placas de hielo, a menudo invisibles, que suelen formarse en zonas sombrías o poco transitadas, especialmente durante las primeras horas del día y al anochecer, cuando las bajas temperaturas y la poca luz incrementan el peligro.
Las caídas, aunque parezcan incidentes menores, conllevan un impacto considerable en la salud, pudiendo provocar fracturas de muñeca, codo, así como otras lesiones articulares, musculares o de columna vertebral. Los expertos advierten que estas lesiones no solo causan dolor inmediato, sino que sus efectos pueden prolongarse en el tiempo, siendo particularmente delicados para las personas de edad avanzada. Una caída en este grupo demográfico puede desencadenar un deterioro abrupto de la autonomía, afectar la capacidad de caminar y minar la confianza en el día a día. Por ello, la prevención no es un asunto trivial; evitar una sola caída puede significar el ahorro de semanas o incluso años de complicaciones y sufrimiento. Además del hielo, los suelos mojados por la lluvia también representan un riesgo elevado, por lo que se aconseja evitar superficies resbaladizas como el mármol pulido o las baldosas lisas, reducir la velocidad al transitar por ellas, pisar los bordillos por la parte plana, usar los pasamanos en escaleras y verificar el agarre del calzado.
En caso de que, a pesar de todas las precauciones, se produzca una caída, es fundamental saber cómo actuar. La SERMEF indica que lo primero es verificar el nivel de consciencia del afectado y buscar ayuda si es necesario. Si se sospecha una lesión en la cabeza, cuello o espalda, se debe evitar mover a la persona y esperar la llegada de profesionales sanitarios. Si la caída es inminente, intentar amortiguar el impacto sobre una zona blanda del cuerpo puede disminuir la gravedad de las lesiones. Finalmente, ante síntomas como dolor intenso, deformidad visible, incapacidad para mover una extremidad, mareo, confusión o dificultad para mantenerse en pie, es imperativo contactar de inmediato con los servicios de emergencia.
Adoptar una postura proactiva frente a los riesgos invernales es una manifestación de responsabilidad personal y colectiva. Al seguir las recomendaciones de los especialistas, no solo protegemos nuestra integridad física, sino que también contribuimos a una sociedad más segura y resiliente. La prevención es una herramienta poderosa que nos permite afrontar los desafíos climáticos con confianza y minimizar sus consecuencias adversas, promoviendo el bienestar y la calidad de vida de todos.