En la vorágine de la modernidad, donde la información digital nos asedia, la científica y divulgadora Giulia Enders nos exhorta a reconectar con nuestro ser físico. Su más reciente obra, "Tu cuerpo tiene las respuestas", nos invita a desviar la atención de las pantallas y reencontrarnos con las señales internas que, a menudo, ignoramos. Enders argumenta que, en un entorno de hiperconexión, nuestro cerebro puede perder su equilibrio, y es el cuerpo, a través de una escucha consciente y una actitud de auto-gentileza, el que puede restaurar esa armonía perdida.
Entrevista con Giulia Enders: El llamado a la conciencia corporal
El 5 de febrero de 2026, la reconocida doctora Giulia Enders, de origen alemán y nacida en 1990, compartió profundas reflexiones sobre la interacción entre la mente y el cuerpo en el contexto de la saturación digital. Durante una entrevista en el salón Norway del hotel NH Collection Madrid Suecia, Enders enfatizó la necesidad de forjar una relación más compasiva e inteligente con nuestro propio organismo. "El cerebro, a veces, se vuelve un poco loco; requiere equilibrio, y es el cuerpo quien puede devolvérselo", afirmó la autora, quien saltó a la fama a los 25 años con su bestseller "La digestión es la cuestión".
Su nuevo libro, "Tu cuerpo tiene las respuestas" (publicado por Planeta), no solo profundiza en la divulgación científica y médica, sino que también examina la esencia de la experiencia humana en una sociedad saturada de estímulos virtuales. Enders señala que la predominancia de información digital, intangible e inodora, nos priva de conexiones sensoriales profundas, conduciendo a un "ruido" externo que nos impide escuchar las necesidades internas de nuestro cuerpo. La clave, según ella, radica en "volver al cuerpo" para contrarrestar las aflicciones externas, permitiendo que el cuerpo nos ancle en la realidad.
La doctora subrayó que el cuerpo nos brinda innumerables indicios sobre nuestro estado, pero tendemos a pasarlos por alto hasta que surge una urgencia. Propone pausas conscientes, como observar la respiración antes de sumergirse en el mundo digital, como una forma de establecer una comunicación vital con nuestro ser físico. Asimismo, Enders criticó la "grosera" forma en que nos tratamos a nosotros mismos, comparándola con la falta de atención que nunca le daríamos a un amigo. Instó a los lectores a cultivar la auto-gentileza, tratándonos no como máquinas averiadas, sino como seres vivos que requieren cuidado y comprensión. Incluso en los momentos de mayor estrés, Enders sugiere dedicar "micro-momentos" —un minuto de gratitud o un gesto de cariño hacia el cuerpo— que pueden marcar una diferencia significativa en nuestro bienestar general. La anécdota de cómo uno se ducha, con prisa o con un masaje delicado, sirve como una metáfora elocuente de esta relación personal con el cuerpo.
Giulia Enders también abordó la falsa creencia de que el cuerpo es un enemigo en enfermedades autoinmunes, explicando que el sistema inmunitario, lejos de atacar deliberadamente, a veces se excede en su afán protector. Concluyó que, ante el estrés constante y el impacto tecnológico, muchos padecimientos son, en realidad, un clamor de nuestro cuerpo por atención. La invitación es clara: silenciar el ruido externo y escuchar la voz interior, recordando que somos, ante todo, un cuerpo vivo que necesita ser cuidado.
La obra de Giulia Enders representa un llamado urgente a la introspección en una era de distracción digital. Nos invita a reconsiderar la forma en que interactuamos con nuestro propio cuerpo, recordándonos que el verdadero bienestar surge de una conexión profunda y consciente con nuestro ser físico. En un mundo que nos empuja constantemente hacia afuera, Enders nos guía hacia el santuario interior, donde residen las respuestas que buscamos para una vida más plena y equilibrada.