La festividad de San Juan, caracterizada por sus hogueras y el estruendo de los petardos, representa un momento de alegría y celebración para muchos. Sin embargo, para innumerables animales de compañía en España, esta noche se transforma en una experiencia sumamente estresante y traumática, un hecho del que sus dueños no siempre son plenamente conscientes.
Los sistemas auditivos de perros y gatos son notablemente más sensibles que el de los humanos, capaces de percibir frecuencias mucho más elevadas. Mientras que el oído humano capta hasta 20.000 Hz, los perros pueden detectar hasta 65.000 Hz y los gatos hasta 79.000 Hz. Esta diferencia significa que el impacto sonoro de los petardos no solo es más intenso para ellos, sino que también experimentan ruidos inaudibles para nosotros. Esta hipersensibilidad desencadena en los animales una respuesta de miedo extremo, manifestada a través de taquicardia, hiperventilación, temblores, salivación excesiva e intentos desesperados por escapar.
Es fundamental comprender que estas reacciones no son exageraciones. Los expertos veterinarios enfatizan que se trata de una respuesta fisiológica genuina ante una amenaza percibida. El sistema nervioso de los animales interpreta el ruido de los fuegos artificiales como un peligro inminente. En situaciones severas, este pánico puede conducir a accidentes, fugas e incluso a estados prolongados de ansiedad que persisten mucho después de que la celebración haya terminado. Según Sergio Lillo Soto, vocal del Colegio Oficial de Veterinarios de Alicante (ICOVAL), "el miedo a la pirotecnia no se debe a un problema de carácter, sino a una respuesta fisiológica que requiere atención veterinaria. No debemos normalizarlo, sino buscar ayuda profesional con antelación".
Los veterinarios poseen diversas estrategias para ayudar a los animales con fobia a los ruidos fuertes. Estas incluyen desde tratamientos farmacológicos temporales hasta terapias de desensibilización gradual. Es crucial consultar a un profesional antes de que lleguen estas fechas, permitiendo evaluar el historial del animal y establecer el plan de acción más adecuado con suficiente antelación.
Para los propietarios, se aconsejan algunas medidas básicas: mantener al animal en un espacio interior seguro y tranquilo, cerrar ventanas y persianas para reducir el ruido, poner música o la televisión de fondo para disimular los sonidos externos y permanecer cerca del animal sin sobreprotegerlo excesivamente. Adicionalmente, es vital asegurarse de que la identificación del animal (microchip y placa) esté actualizada, ya que un animal asustado puede comportarse de manera impredecible y extraviarse incluso en lugares conocidos.
La conciencia social sobre el cuidado animal ha crecido considerablemente, y el impacto de la pirotecnia en las mascotas es un tema cada vez más relevante. La coexistencia entre las festividades y el bienestar animal es posible. Esto requiere que la sociedad reconozca la responsabilidad que implica tener una mascota y considere sus necesidades durante eventos ruidosos. En esta Noche de San Juan, la comunidad veterinaria reitera un mensaje claro: los animales no pueden pedir protección, pero nosotros sí podemos brindársela.