En un extraordinario esfuerzo de conservación animal, dos belugas y cuatro delfines, en riesgo de ser sacrificados en el ahora cerrado parque Marineland de Canadá, han sido exitosamente trasladados al Oceanogràfic de Valencia. Esta operación de rescate, que marca un hito en la protección de la vida marina, fue el resultado de una meticulosa coordinación entre la Asociación de Zoos y Acuarios (AZA), un consorcio de acuarios acreditados y las autoridades de Canadá, Estados Unidos y España, con el respaldo fundamental de la Generalitat Valenciana.
La llegada a Valencia de estas seis hembras, llamadas Cleopatra y Jelly Bean (belugas), y Tsunami, Lida, Echo y Marina (delfines), se realizó mediante un vuelo directo de siete horas desde Toronto. Una vez en suelo valenciano, el viaje continuó por carretera hasta el Oceanogràfic, donde los animales comenzaron su proceso de aclimatación en sus nuevas instalaciones. Este traslado forma parte de una iniciativa más amplia para reubicar a las belugas y delfines que se encontraban en Marineland, siendo este el quinto operativo de su tipo. Durante meses, equipos especializados del consorcio de acuarios han trabajado incansablemente en la planificación logística, asegurando que cada aspecto del traslado atendiera las necesidades individuales de los ejemplares.
Previamente al viaje, veterinarios y técnicos del Oceanogràfic viajaron a Canadá para evaluar la condición de los animales, cuya salud delicada exigía atención constante. Cada ejemplar fue examinado minuciosamente para garantizar que soportaría el traslado. Ahora en Valencia, los equipos del Oceanogràfic continúan monitoreando de cerca su estado y evolución para adaptar sus cuidados. Los mamíferos marinos permanecerán en zonas restringidas al público, facilitando su adaptación y el seguimiento especializado, con planes futuros para su progresiva integración con el resto de la fauna del acuario.
Este rescate no solo brinda una segunda oportunidad a estos majestuosos animales, sino que también subraya la importancia de la cooperación internacional en la defensa de la biodiversidad marina. Representa un faro de esperanza y un testimonio del compromiso humano con el bienestar de las especies, recordándonos que, con voluntad y esfuerzo conjunto, podemos construir un futuro más compasivo y sostenible para todos los seres vivos.